Durante el verano el cabello de los niños -y no solo el de ellos- sufre un fuerte estrés: el sol, el cloro de la piscina, el agua de mar, el fuerte calor que aumenta la sudoración… son todos factores que pueden dañar el cabello y hacer que al final del verano se vea reseco, opaco y quebradizo.
Si a esto le sumamos que después de un día de playa desenredar el cabello puede ser un pequeño drama, con peques quejándose por los tirones y adultos preguntándonos cómo puede ser posible que se haya formado semejante masa de nudos… pero la buena noticia es que cuidar el cabello de los niños en verano es posible, solo hay que seguir estos sencillos consejos que os hemos preparado.
1- Analizar qué tipo de cabello tiene tu peque
Al igual que los adultos, también los peques tienen diferentes tipos de cabellos: no es lo mismo peinar y cuidar un cabello rizado que uno liso, como tampoco necesitan los mismos cuidados y los mismos productos los cabellos secos, normales o grasos.
Existen productos específicos para cada tipo de cabellos, puedes escoger además productos con ingredientes naturales que sean delicados con la piel de los peques. Ten en cuenta que en verano tanto la piel como el cabello necesitan estar bien nutridos porque tienden a secarse expuestos a todos los factores de los que hemos hablado.
2- Proteger el cabello del cloro de las piscinas
Nos vamos de vacaciones, hemos escogido uno de esos hoteles para niños que tienen una súper zona de juegos acuáticos, y cuando hay piscina de por medio no hay duda de que los peques pasarán la mayor parte del tiempo en el agua. Como bien sabes todas las piscinas tienen mucho cloro y el exceso puede debilitar el cabello, por lo que conviene protegerlo previamente y luego tratarlo para mantenerlo hidratado. ¿Cómo podemos hacerlo?
- Moja el cabello de los peques antes de entrar en la piscina, al estar ya mojado absorberá menos agua con cloro.
- Aplica una pequeña cantidad de aceite en todo el cabello antes de entrar en la piscina. El aceite para cabello servirá como barrera de protección tanto para el agua de la piscina como para el agua salada del mar y nutrirá el cabello.
- Al salir de la piscina (o del mar) enjuaga bien el pelo de los peques para eliminar suciedades y residuos de productos químicos.
3- Desenredar el cabello sin dramas
Después de un día pasado en la playa o en la piscina el cabello, especialmente cuando es largo, suele ser un mar de nudos. Además de la paciencia, te pueden ser útiles estos consejos:
- Lava el pelo con un champú delicado y apto para el tipo de cabello de tus peques, incluso puedes usar alguno específico para el verano.
- Utiliza acondicionador, sobre en las zonas donde hay más nudos. Sin enjuagarlo, con un peine de dientes gruesos o un cepillo y paciencia, peina a tu peque hasta eliminar todos los nudos.
- Ahora sí aclara bien el cabello eliminando completamente el acondicionador.
- Elimina el exceso de agua con una toalla. Si tu peque tiene un cabello que tiende a encresparse puede ser útil usar un cepillo eléctrico alisador, que seca el cabello a la vez que lo peina dándole brillo y alisándolo. Si no tienes este problema en verano puedes dejar que el cabello se seque al aire.
4- Proteger el cabello del sol
Pero además del agua, en verano otro de los enemigos de la salud de cabello es el sol. Especialmente cuando estamos de vacaciones con niños pasamos mucho tiempo al aire libre y la mayor parte de las veces en horarios donde los rayos solares hacen más daño. Por eso para cuidar el cabello, la piel y evitar golpes de calor, es importante usar siempre sombrero para protegerse del sol.
5- Utilizar productos específicos para el verano
Del mismo modo que hacemos con la piel, usando cremas solares para protegernos de los rayos solares y cremas hidratantes para nutrir la piel después de la exposición al sol, podemos hacer lo mismo con el cabello, usando productos específicos para el verano que nutren y protegen el pelo de manera específica.
Siguiendo estos sencillos consejos, el cabello de los niños seguirá gozando de buena salud también en verano y estará listo para afrontar el otoño y la vuelta a la rutina.